Martín Berasategui

Martin Berasategui

Mis padres y mi tía ya me lo decían antaño, que la cocina de verdad comienza por un producto excepcional, y la verdad es que no les faltaba razón, si empezamos por ahí, no vamos mal, comeremos bien. La gran cocina moderna no se entiende sin una revisión inteligente de la tradicional y este proceso, en la tierra de Miranda, se ha llevado de manera magistral. Tan importante como ésto es la manera que han tenido de preservar sabores, texturas, aromas y colores tal cual son, respetando un mundo de sensaciones propios de una tierra y naturaleza excepcionales.
Al margen de lo obvio, con lo que cuenta la región, unas materias primas soberbias y privilegiadas, quiero destacar, por ejemplo, el tomate, esa hortaliza que más allá del papel que juega en la cocina y en la salud, es una de las principales señas de identidad de Miranda. Un producto rico, sabroso, natural y muy nuestro. No podemos dejarnos en el tintero las morcillas, ni las delgadillas, y si las tomamos acompañadas de un buen vino de la comarca como el “Chacolí de Término de Miranda” mucho mejor, más ricas y más sabrosas, si cabe.
Quizás resulte paradójico, pero cuando andamos metidos en esto de la restauración, siempre llega el momento en que pensamos “¿Dónde comemos? ¿Y si picamos algo?” y, a pesar de la información acumulada en nuestras mentes, muchas veces dudamos y no sabemos dónde ir. Pues ya tenemos una solución, esta guía te recomendará lugares con un toque especial que bien merecen una visita.